Para bien y para mal, el reggaetón cambió la sociedad. Más allá de juicios musicales —y morales— esto es un hecho. Desde hace tiempo que el reggaetón se ha instalado en la cultura pop y es influencia, así como modelo, de nuestra era. Esto es algo que paulatinamente hemos podido observar, aunque con pocos hechos que nos permitan aprehender y cuantificar su magnitud. Ha sido algo tácito; más una sensación que un
hecho.

Sin embargo, recientemente hemos sido testigos de un evento que nos permite, ahora sí, medir en la balanza el peso que este género tiene en nuestra sociedad. Y ya no sólo a nivel musical, sino también a escalas políticas. El reggaetón (o más bien sus íconos) ha sido protagonista en la masiva protesta de los puertorriqueños que llevó al gobernador de la isla a renunciar a su cargo.

Todo empezó con la filtración por parte del Centro de Periodismo de Investigación de casi 900 páginas del chat privado entre el gobernador Ricardo Roselló y sus colaboradores más cercanos. En el informe, se puede leer al gobernador tildar de “hija de puta” a al menos dos funcionarias, asegurar que Ricky Martin “es tan machista que se folla a los hombres porque las mujeres no dan la talla”, y hasta hacer mofa de las víctimas de los huracanes que hace un tiempo azotaron a la isla caribeña.

Esto desató una oleada de manifestaciones por parte del pueblo puertorriqueño, incluído Ricky Martin ondeando la bandera del Orgullo frente a la casa de gobierno, y a quien luego se le unirían otros artistas como Residente (Calle 13), Bad Bunny y Nicky Jam.

Así, en medio de las protestas, Residente y Bad Bunny decidieron unir fuerzas y dieron a luz el pasado 16 de julio la canción “Afilando los Cuchillos”, en la cual, sin ningún tapujo ni pelos en la lengua, cargan, directamente, contra Roselló y en general contra el sistema de
gobierno de la isla.

Acá puedes escuchar la canción:

Luego de esto, Roselló declaró que pensaba “seguir trabajando”, a lo que se sucedió una serie de tumultuosos días en los que los puertorriqueños, encabezados por los artistas del género urbano, ya exigían la renuncia del mandatario, y a quienes la policía respondía con las ya acostumbradas represiones de nuestras latitudes.

Esto no hizo sino aumentar la presión por parte de los opositores, llegando incluso Bad Bunny a cancelar su gira para mantenerse en las calles hasta que la renuncia de Ricardo Roselló fuera un hecho.

“Puerto Rico, de corazón, no nos podemos dejar, hay que darle el ejemplo al mundo que esta generación no se va a dejar y no se deja (…) hay que enseñarle a este gobierno quién manda en Puerto Rico y darle el mensaje a quienes lleguen después (…) voy a cancelar todo, voy a ponerle una pausa a mi carrera, no tengo corazón ni mente para hacer música ni para hacer un carajo. Voy a Puerto Rico, yo no me voy a quitar”, dijo Bad Bunny en su cuenta de Instagram el pasado 19 de julio.

La presión rindió sus frutos y, el 25 de julio, Ricardo Roselló anunció su renuncia al cargo de gobernador. Así, luego de más de una semana de protestas, los manifestantes lograron su cometido, apoyados siempre por los artistas puertorriqueños, quienes, gracias a su influencia y alcance mediático, pusieron bajo la lupa del mundo a una pequeña isla del Caribe, más conocida por su música que por sus padecimientos socioeconómicos.

El pueblo de Puerto Rico salió a festejar sus hazaña y, para aprovechar el momento, Residente y Bad Bunny soltaron un segundo tema, “Bellacoso”, con el cual la gente pudo bailar y desatar la tensión en las calles: